A partir de la respuesta de mi entorno (familia y amigos) a esta
iniciativa, creo conveniente expresar una serie de ideas.
La forma de expresar mi ideas a menudo no ha sido la correcta.
Normalmente no encuentro la situación idónea, por lo que o bien se
introducen con calzador por la vía del humor, la exageración o
incluso la provocación, o bien son planteadas por un tercero y no es
el contexto adecuado. En unos casos esto lleva a a la parodia, la
mofa, en definitiva a no tomarme en serio, y en otros casos crea
discusión y rechazo.
Por esto mismo quería con este blog encontrar un espacio calmado, y
poder otorgar al proyecto cierto rigor.
Uno puede pensar que habiendo alcanzado el punto en que un trabajo te
permite compaginar una vida digna desde el punto de vista económico
y de conciliación, con hacer una labor útil para la sociedad, al
romper con ello, salir del sistema y buscar otras formas de vida, se
está actuando cobardemente. Por otro lado, si las razones son que en
el día a día hay que lidiar con problemas, con estar fuera de la
zona de confort, con la ansiedad derivada de la incertidumbre y del
estrés del ritmo frenético; escapar a una ecoaldea puede parecer
egoísta. Algunos lo entienden como que quiero simplemente tocarme
los huevos, siendo que por mi formación pública he adquirido una
deuda con la sociedad que debiera pagar.
El primer error es hablar de ecoaldeas o no explicarlo bien. Yo no
pienso huir. Yo sigo queriendo cambiar cosas hacia mejor, pero por la
vía de le educación, de la concienciación y del ejemplo. Y no
estoy dejando atrás la formación y experiencia de ingeniero, la
estoy complementando y haciendo más humana, porque sigo estudiando y
sigo formándome. Porque creo que para construir una cooperativa que
pueda edificar de manera ecológica, hacer aprovechamiento de agua,
de energía, que realice diseño permacultural de su producción
agrícola y ganadera, que organice actividades culturales
(conciertos, exposiciones, teatro, etc.), talleres para
auto-abastecernos, formaciones, que ponga en marcha una moneda local,
que difunda y conciencie obre sostenibilidad y consumo (mediante
videos, charlas, radio...), y un sin fin de cosas más; hace falta
mucha dedicación y esfuerzo. Sin contar con la inversión de capital
propio y el coste de oportunidad de lo que dejas atrás.
Al final una Cooperativa es una forma jurídica para llevar a cabo
una actividad económica, al igual que una empresa, solo que con otra
forma de operar, basándose en cubrir las necesidades de los socios
(por supuesto también de los clientes) y no en el crecimiento
económico.
Así que no creo que estemos hablando de ni de egoísmo y ni de
cobardía.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTodo lo contrario, ¡es generoso y valiente!
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