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¿DERECHO A LA VIVIENDA?


Pensemos un poco en la vivienda. El Artículo 47 de la Constitución Española dice “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”, sin embargo, esto no puede alejarse más de la realidad. La realidad es que tener un lugar dónde vivir (sea digno o no) supone la mayor parte de los gastos fijos mensuales, que ha su vez variará lógicamente, dependiendo de la ciudad, zona, si es alquiler o compra, etc (pongamos un 25% de los ingresos).
En el caso de alquiler estás vendiendo tu tiempo y esfuerzo o bien para darle mensualmente un cantidad a un particular simplemente por ser propietario (ha podido heredar, ha podido tener más oportunidades, mejores estudios, tiempo de asesorarse…), en el caso de la compra de segunda mano tenemos que añadir el pago de los interesas bancarios por el préstamo.
Pero en el caso de la compra de un vivienda de obra nueva, estas pagando los beneficios del especulador del suelo, del promotor (¡20%!), del constructor que el promotor elija (7%), de los despachos de arquitectura e ingeniería que elijan, de los jefes de las empresas de gremios... Y finalmente recuperemos el tema de los bancos.
Pongamos de ejemplo la compra de una vivienda de obra nueva en Zaragoza por 200.000€. El banco te financia el 80% con un hipoteca variable a 40 años y simula con un TAE del 2,01%. Pues bien, el banco te ha prestado 160.000€ y tu le has devuelto 215.103,39€. La diferencia son 55.103,39€ que le das a la banca simplemente por el hecho de poder crear deuda metiendo un número en un ordenador. Sois una pareja que ingresa cada uno 1.200€ mesuales, por lo que pagar esos intereses suponen destinar íntegramente el sueldo de 1,93 años de trabajo (de los 38 que se espera que cotices). Es una locura.
Os planteo un alternativa que por lo menos evita al promotor y a los bancos. La auto-promoción de vivienda mediante Coopertativas de vivienda en cesión de uso (Ejemplo en Zaragoza: Ecocivic).
Hay que verlo como un alquiler, pues como socio se aporta un capital inicial (20.000 o 30.000) que se devuelve al abandonar la cooperativa, y después mensualmente se paga un cuota por el derecho de uso de la vivienda. Lo ideal de esto es poder participar de forma asamblearia en el proceso de promoción y construcción del edificio: diseñar espacios comunes, decidir sobre las instalaciones, empresas contratistas, materiales, acabados, mantenimiento, etc. Además de repensar el concepto de comunidad de vecinos, en este sentido os recomiendo ver el siguiente documental.


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