En esta entrada pretendo dar motivos claros para abrazar la vía de la
simplicidad descrita por el libro. Creo que es fundamental imaginar
la vida que se pretende alcanzar, y para ello cumple muy bien este
fragmento extraído del libro sobre Cultura, aprendizaje,
conocimiento y desarrollo espiritual:
<<La Vía de la Simplicidad nos liberaría de tener que
invertir el grueso de nuestro tiempo en producir y consumir
innecesariamente, y así tendría como consecuencia un salto
cualitativo en la atención que prestaríamos al desarrollo personal,
al aprender por aprender, a las actividades culturales, a la
escritura, la lectura, la conversación, a las artes escénicas, la
investigación y el desarrollo comunitario. Y sería así, en primer
lugar, porque tendríamos tiempo. La sociedad capitalista de consumo
obliga a la mayoría de nosotros a estar todo el rato trabajando,
machacándonos, luchando y haciendo frente a problemas. Todo ello en
condiciones de inseguridad y que nos conducen a la ansiedad y la
depresión. Si nos librásemos del lastre que supone esta sociedad,
podríamos asistir a milagros del espíritu ya que podríamos dedicar
la mayoría de nuestro tiempo a actividades que ampliarías nuestros
horizontes y contribuirían al crecimiento personal. Las mentes que
están condicionadas para moverse en términos muy estrechos a nivel
de metas, producción y adaptación, se sentirían por fin libres
para relajarse, reflexionar, valorar, crear, crecer y simplemente
ser.
En segundo lugar, la vida en las nuevas comunidades sería
estimulante a nivel intelectual. La sociedad de consumo es
intelectualmente sofocante, siempre preocupara por la cultura
posmodernidad de la televisión, la música pop, los famosos, los
espectáculos, los videojuegos, el deporte, las telenovelas, los
concursos televisivos y otras trivialidades. La Vía de la
Simplicidad, en cambio nos situaría frente a experiencias que
constantemente estimulan e inspiran el pensamiento, la planificación,
el diseño, el debate, la crítica, la creatividad y la consecución
de objetivos relevantes,
Es fácil predecir que la Vía de la Simplicidad vendría acompañada
de una oleada de creatividad cultural en formas diversas. Si la gente
se siente feliz y segura, además de tener tiempo para hacer lo que
quiera, lo más probable es que se sumerja en el arte, la artesanía,
el cultivo u el aprendizaje. Lo más emocionante de todo no serías
los cuadros y las obras de teatro que algunos individuos crearía,
sino más bien los proyectos colectivos y cooperativos. Podría ser
el comienzo de una era a nivel de aquella en que se construyeron las
grandes catedrales góticas. Podríamos trabajar juntos para llevar a
cabo obras comunitarias bellas e inspiradoras, Piensa en el nuevo
centro vecinal que podríamos crear utilizando las hacenderas*,
madera y arcilla. Imagina los entornos urbanos de los que
podríamos disfrutar en nuestros paseos, apreciando la diversidad e
idiosincrasia de los estilos arquitectónicos y de la ornamentación:
fuentes, piscinas, torres, caprichos, estatuas y adornos. Por último,
piensa en las representaciones teatrales, los conciertos, los
festivales, las celebraciones, los recitales de poesía, los
espectáculos cómicos, los rituales; todos ellos escritos y
coreografiados por los músicos, dramaturgos y bailarines que
contaría con cinco días a la semana para consagrarlos a sus
pasiones.
Sin duda se establecería una sinergia entre un entorno bello y un
buen comportamiento. El arte inspira y ennoblece el espíritu. La
combinación de vivir en un escenario hermoso y de tener
instituciones y sistemas de los que se puede enorgullecer haría que
la bondad y la responsabilidad ciudadana salieran reforzadas. ¿Te
das cuenta entonces? ¡La Vía de la Simplicidad implica una
liberación que nos permitirá prosperar, nutrirnos y florecer!>>
*Jornada de trabajo comunitario o grupo de personas que lo
realiza. Figura característica de casi todas las sociedades
campesinas a lo largo de la historia en casi todas las partes del
mundo.
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